La liberación que nos da vida
Ier. Domingo de Adviento
Lucas: 21, 25-28. 34-36.
“Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación”.
Con este domingo primero de diciembre iniciamos uno los 5 tiempos que conforman el año litúrgico: El Adviento. Este tiempo es un momento fuerte para la Iglesia, como preparación para recibir la Navidad o la conmemoración del nacimiento del hijo de Dios: Jesús.
Para el cristiano es un tiempo de reflexión de arrepentimiento y de conversión para que pueda llegar pleno a la navidad.
Hoy con la lectura del evangelio de Lucas, que está dentro del género apocalíptico y con un discurso escatológico, es decir, de un mensaje de los últimos tiempos, nos quiere dar el mensaje de advertencia que sobre vendrán tiempos difíciles.
Mismos que ya vivimos y los vemos a diario: tiempos de guerra: la de Ucrania, la de Israel y Palestina; tiempos de carestía: los productos de la canasta básica cada día más caros, no ajusta igual el salario y menos el mínimo; tiempos de fuerte violencia en México: ajustes de cuentas, asesinatos; tiempos de falta de buenos empleos con salario digno y prestaciones de ley; tiempos de un marcado individualismo social y de darle la espalda a los más pobres, a los más necesitados, a los descartados de la sociedad y un largo etcétera.
Estos tiempos, ya llegaron, necesitamos estar despiertos para no confundir la esclavitud con la liberación.
De tal manera, la propuesta de Jesús hoy es:
+ Para eso debemos saber leer los signos de los tiempos, para discernir (conocer) lo que es de Dios y de su Reino, y lo que es contrario a su proyecto de salvación que tiene para nosotros.
+ Para que estemos despiertos (tener la luz o la iluminación) debemos de procurar: la oración, la ayuda entre nosotros (la Solidaridad) y la organización, así como alejarnos de aquello que nos priva de Dios, de los hermanos y de la naturaleza, de no trabajar para la instauración del Reino de Dios.
+ Vivir la justicia, la paz, el amor y las buenas obras, son elementos que nos liberaran del mal y proclaman la presencia de Dios en cada uno de nosotros y en la comunidad.

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